» Los conductores tardaron hasta tres horas en recorrer los 40 kilómetros que separan Jaca y el alto del puerto.» La tarde se complicó con el vuelco de un camión en la A-2, en Zaragoza, que cortó dos horas el tráfico
Más de tres horas para recorrer apenas 40 kilómetros. Es el calvario que vivieron ayer miles de conductores que regresaban de los valles del Pirineo hacia Zaragoza después del puente festivo. Los colapsos circulatorios del pasado invierno en las carreteras de acceso a las estaciones de esquí se repitieron ayer con mucha mayor intensidad a lo largo de toda la tarde. El tramo más afectado fue el puerto de Monrepós, ya que se produjeron atascos de 26 kilómetros entre el alto de Monrepós y Sabiñánigo, en la carretera N-330. Los conductores que circulaban por esta vía en dirección a Huesca sufrieron las primeras retenciones pasado el mediodía. La reducción del número de carriles al llegar a la cota máxima del puerto propició que a las 12.00 la página web de la Dirección General de Tráfico ya alertara de la situación de circulación difícil entre los puntos kilométricos 598 y 605. Estos siete kilómetros se convirtieron en 26 a lo largo de la tarde, a medida que crecía el tráfico por la N-330 con el cierre de las estaciones de esquí. La congestión se prolongó hasta la noche y al cierre de esta edición continuaba. También hubo retenciones, aunque menores, en la N-260, en Biescas. En este caso se produjo circulación lenta a lo largo de siete kilómetros, entre los puntos 510 y 517, desde las 16.00 a las 20.00. Ni en Barcelona Fueron miles los conductores que se vieron atrapados en el Monrepós, un puerto que si bien registra una circulación media diaria de 6.000 vehículos, en momentos puntuales, como los domingos en el regreso de los esquiadores, puede alcanzar los 9.000 vehículos en un solo sentido. “Nunca había visto un atasco tan impresionante”, explicaba Juancho Mendive, y eso que reside en Barcelona y está habituado a las dificultades que conlleva el tráfico en una gran ciudad. Junto a su mujer y sus hijos, salió de Jaca a las 17.30 y no llegó a coronar el puerto de Monrepós hasta las 20.15, casi tres horas para recorrer unos 40 kilómetros. Este conductor no entendía que no se habilitara otro carril o que no hubiera más patrullas para mover el tráfico. “La sensación era de caos. Una cosa es ir en fila, pero es que estábamos parados”, aseguró. A medida que ascendía el puerto iba viendo coches que se habían quedado averiados por un calentamiento o sin combustible. Las dificultades comenzaron en Sabiñánigo, donde confluyen los vehículos procedentes de Jaca y del valle del Aragón y los del valle de Tena. Blanca Pérez tardó más de dos horas en ir desde Biescas hasta el alto de Monrepós. Usuaria habitual de esta carretera los fines de semana, alguna vez se había encontrado con retenciones, pero nunca con un atasco como el de ayer. “Subíamos el puerto en primera y parándonos, con coches atascados en los dos carriles. Los que viajaban con niños tenían que parar en el margen para darles la merienda, y algunos coches hasta se daban la vuelta”. A partir de los túneles de Monrepós la circulación ya era fluida y tampoco hubo los problemas habituales en la autovía, a la altura de Almudévar, debido a las obras, ya que Tráfico habilitó dos carriles en sentido Zaragoza para hacer más fluida la operación retorno. Cuatro horas y media les costó a César Nuez y Luis Matos viajar desde la estación de esquí de Astún hasta Zaragoza, cuando lo habitual es hacer el recorrido en poco más de hora y media. “Hemos tardado tres horas y cuarto en ir desde Astún hasta Monrepós, que son 72 kilómetros”, explicó. “Desde el alto veíamos que la cola llegaba hasta pasado Sabiñánigo”. Tampoco se libraron los que circularon entre Jaca y Yesa por la N-240, cuyo trayecto de unos 55 kilómetros costó hacerlo más de tres horas. Corte en la autovía de Madrid La provincia de Zaragoza también registró problemas en el regreso del puente festivo. Las mayores dificultades se vivieron en la A-2, a la altura del campo de golf la Peñaza, donde el accidente de un camión motivó el cierre de la autovía en sentido a Madrid durante dos horas, lo que originó otro monumental atasco. El siniestro se produjo alrededor de las 19.00. Un vehículo articulado que transportaba paquetería se salió de la vía a la altura del kilómetro 308 y volcó. El conductor del camión no sufrió lesiones graves, pero el siniestro obligó a cortar la autovía hacia Madrid, al desparramarse toda la carga sobre la carretera. La vía registró unos diez kilómetros de atasco, hasta que a las 21.00 el tráfico se reabrió en un solo carril. Durante ese tiempo, la DGT señalizó un desvío alternativo que consistía en tomar la Z-40 y la A-23 hasta Cariñena y después la A-220 hasta La Almunia, para ahí enlazar con la A-2. Además, el frenazo del vehículo siniestrado en la mediana llenó de tierra los carriles contrarios -con sentido a Zaragoza-, lo que también originó dificultades, aunque de mucha menor intensidad, entre los kilómetros 298 y 308. La niebla causó problemas en la autovía Mudéjar, a la altura de Paniza.
http://www.heraldo.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.32748/relcategoria.300
martes, 9 de diciembre de 2008
La vuelta del puente colapsa el puerto de Monrepós, con 26 kilómetros de atasco
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