miércoles, 17 de diciembre de 2008

Espinosa rechaza levantar el veto ambiental al proyecto Teruel-Cuenca


Justifica su negativa en los “impactos irreversibles” de la autovía. Blasco le exije que acepte las medidas correctoras.

El Gobierno central no tiene intención de reconsiderar su declaración ambiental contraria al proyecto de autovía Teruel-Cuenca. La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural, Elena Espinosa, justificó ayer su veto a la obra en que tenía “impactos irreversibles al medio ambiente”. Además, aseguró que no tiene margen de actuación porque “es un trámite reglado no sujeto a discrecionalidad política alguna”. Es decir, Espinosa dejó claro que no va a mover un papel para reconsiderar la viabilidad del proyecto descartado por su Departamento. Espinosa -que expuso su postura en la Cámara Alta a instancias del senador del PP por Teruel, Manuel Blasco- aseguró pese a sus palabras que ve “la botella más que medio llena” y dijo que el Gobierno del PSOE apuesta por impulsar la Teruel-Libros y la Alcolea-Monreal, además de buscar “otras actuaciones que permitan conectar Teruel con Cuenca”. Por lo demás, Espinosa vino a decir que el problema es que entre Cuenca y Teruel hay zonas muy sensibles en las que no serían eficaces medidas correctoras que sí se usan en otros territorios cuando realmente se quiere hacer una obra. “La orografía y características litológicas del ámbito limitan de manera importante la capacidad de las medidas correctoras”, justificó para explicar por qué no habían encontrado ninguna alternativa ambientalmente válida. “Correspondía aplicar el principio de precaución formulando la declaración de impacto ambiental negativa”, remató. Durante el debate en el pleno del Senado, el popular Manuel Blasco acusó a Espinosa de no tener suficiente voluntad política para sacar adelante el proyecto de autovía. “Usted acaba de enterrarlo”, replicó a la ministra tras su primera intervención. Blasco aseguró que es falso que no hubiese una solución ambientalmente sostenible al trazado. “Si se cumpliesen las recomendaciones y algunas correcciones, la declaración de impacto podía ser positiva”, respondió a la ministra. Además, le reprochó que su partido estuviese vendiendo el proyecto durante las últimas campañas electorales y ahora sin embargo lo considere un problema. “Es un proyecto interesante para toda España que defendían el PP y el PSOE pero ahora su partido ha cambiado de criterio y lo considera un problema”, manifestó. También fue objeto de debate la postura mantenida por Valencia y por Castilla-La Mancha.La ministra Espinosa aseguró que su rechazo ambiental al proyecto de autovía está “en la línea” de lo que también planteaban esas dos Comunidades Autónomas. Blasco sin embargo aseguró que no es así y que tanto Castilla-La Mancha comoValencia han dejado claro que apostaban por construir la autovía aplicando “correcciones ambientales”. En la misma línea que Blasco se han manifestado en reiteradas ocasiones tanto el Gobierno Valenciano como el de Castilla-La Mancha. Así, según consta en la documentación oficial, efectivamente hubo unos informes contrarios a la obra en 2003, pero éstos fueron rectificados por otros en 2007 y 2008 que sí solicitaban la autovía y lo que reclamaban es que se introdujesen algunas correcciones, similares a las que hay en otros grandes proyectos de infraestructura.


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