jueves, 18 de diciembre de 2008

El juez imputa a Santiago Mainar el asesinato del alcalde de Fago


El forestal pasará por el juzgado el 8 de enero para cerrar el sumario y prorrogar la prisión.El instructor le considerá también autorde un delito de tenencia ilícita de armas.

El presunto autor del crimen de Fago, Santiago Mainar, volverá a pasar por los juzgados de Jaca el próximo 8 de enero para la práctica de la declaración indagatoria. Será la última vez que el juez instructor pueda escucharle, antes de cerrar definitivamente el sumario y pasar el caso a la Audiencia Provincial de Huesca para que fije la fecha del juicio. De hecho, si todo transcurre según lo previsto, parece que la vista oral podría celebrarse antes del próximo verano. Tras casi dos años de diligencias y una ardua investigación, el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Jaca, Ángel Manuel de Pedro, ha dictado esta semana el auto de procesamiento contra Santiago Mainar, tras concluir que existen indicios racionales para imputarle un delito de asesinato y otro de tenencia ilícita de armas. Como consecuencia, el juez ha decidido prorrogar también la prisión provisional, situación en la que se encuentra desde el 4 de febrero de 2007.En cualquier caso, y como está a punto de expirar el límite de dos años que estipula la ley de enjuiciamiento criminal, se aprovechará la cita de enero para formalizar la prórroga. En las cinco páginas del auto de procesamiento, se incluyen los hechos que han basado la imputación de Mainar. Aunque será en la sentencia cuando finalmente se determinen los hechos probados, el juez instructor expone en su escrito las conclusiones a las que ha llegado a través de las numerosas diligencias practicadas. Según De Pedro, durante un periodo de tiempo “no determinado”, anterior al 12 de enero de 2007 (fecha del crimen), el forestal tuvo en su poder, escondida en una bolsa y en una zona próxima al valle de San Juan del Peña, una escopeta de dos cañones paralelos completos, sin haber obtenido la guía de pertenencia ni la licencia reglamentaria. En una hora tampoco determinada del 12 de enero, Santiago Mainar recogió el arma y se proveyó de munición “con la intención de privar de la vida a su vecino Miguel Grima Masía, alcalde de Fago y con el que tenía una enemistad manifiesta”. El juez recuerda que el presunto asesino sabía que la víctima tenía una reunión de alcaldes de la comarca en Jaca, por lo que aprovechó la oscuridad de la noche y se apostó en una curva de la carretera local entre Majones y Fago, a 1,3 kilómetros de la primera localidad. “De forma súbita y por sorpresa” Sobre las 22.00, el Mercedes Benz de Grima llegó a este punto de la vía, donde su presunto asesino había colocado varias piedras de gran tamaño para obligarle a bajar. “Momento que Santiago Mainar aprovechó para salir del lugar donde se encontraba escondido y, de forma súbita y sorpresiva, se acercó a Miguel Grima a una distancia de unos cinco metros y le disparó”, indica el instructor en su relato de hechos. El disparo alcanzó a la víctima en el hemitórax izquierdo (presentaba 14 impactos de postas), produciéndole roturas cardiacas, heridas pulmonares y abdominales con hemorragias internas que le provocaron la muerte inmediata. A los pocos minutos, cuando el cadáver del alcalde yacía todavía en el camino, llegó al lugar de los hechos un vehículo con tres ocupantes. Mainar les pidió que siguieran su marcha y, según el juez, “posiblemente deslumbró con su linterna frontal” a las personas que viajaban en el vehículo. Se justificaría de esta manera que estos testigos no identificaran a Mainar, pese a que tenían una casa en Fago y lo conocían personalmente, como después declararon en sede judicial. Una vez se hubo marchado este vehículo, el presunto homicida ocultó el cadáver del alcalde, arrojándolo por la cuneta en una zona de terreno de fuerte desnivel. Posteriormente, cogió el coche del fallecido y lo condujo hasta la ermita de Berdún, donde lo abandonó en una pista forestal. El juez considera que el forestal cogió el arma y regresó a pie hasta su casa de Fago. “Al día siguiente, escondió o se deshizo de la escopeta”, dice el instructor. “Probablemente -añade-, se dirigió en su vehículo a Puente la Reina y la escondió en el interior de un camión con matrícula extranjera aparcado en un restaurante de esta localidad”. Durante el juicio, tratarán de esclarecerse este y otros extremos, sobre los que, a estas alturas del sumario, continúan planeando muchas dudas.


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