miércoles, 3 de diciembre de 2008

"Las dos próximas semanas son claves en su tratamiento"


El pequeño zaragozano recibe el trasplante de médula para paliar los efectos de su enfermedad. Envía un mensaje de ánimo a José Carlos y su familia

Tras las intensas sesiones de quimioterapia a las que mi sobrino se ha sometido en los últimos días, llega uno de los momentos más importantes para paliar los efectos de su enfermedad: el trasplante de médula. Todos estamos muy esperanzados y tenemos la confianza de que las cosas van a salir muy bien. La razón por la que desde aquí somos tan positivos es porque vemos a mi hermano José Manuel y a mi cuñada Eva -padres del pequeño José Carlos Galera- muy tranquilos, seguramente por las buenas noticias que, a diario, les transmiten los médicos. El trasplante en sí, que se lo harán hoy, no supone ningún riesgo importante para la salud de mi sobrino. Los médicos creen que con las células del cordón umbilical que guardan para José Carlos será suficiente, lo cual es bastante positivo para continuar con el tratamiento como hasta ahora. Por lo que nos han contado le inyectarán, por la misma válvula por la que le han ido introduciendo la quimioterapia, las nuevas células a la espera de que su cuerpo las asimile bien y pueda generar glóbulos blancos por sí mismo. Esta es la razón por la que, en un principio, el trasplante en sí no es tan complicado como lo serán las dos próximas semanas. Tiempo en el que se comprobará si el organismo de mi sobrino rechaza o acepta su nueva médula. Eso sí, los profesionales que se encargan de su tratamiento aseguran que no tiene por qué haber ningún problema. Mientras, José Carlos se encuentra en buen estado de salud. Ha asimilado bastante bien la quimioterapia y está muy animado. Esto es lo que más fuerza y ánimo les da a mi hermano y a mi cuñada, además de que el protocolo de actuación que los médicos les facilitaron acerca del tratamiento y su seguimiento va conforme estaba previsto. Sus padres van turnándose desde que le ingresaron en el hospital. Nunca dejan solo al niño, así que si uno va a comer el otro se queda en la habitación con José Carlos y viceversa. Cuando llega la noche pasa lo mismo. Cada día, bien su madre o bien su padre duermen con él en el hospital. Así uno de los dos puede descansar en su residencia para coger fuerzas para el día siguiente.

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