lunes, 2 de marzo de 2009

La hora de la verdad


Marzo aguarda la confirmación de la reacción apuntada en la Nueva Condomina. Habrá dos enfrentamientos contra rivales directos (Hércules y Xerez) y dos duelos contra habitantes de la zona baja (Sevilla Atlético y Alavés).

Febrero caminaba hacia el desastre y el drama para el Real Zaragoza. Una victoria, un empate y una sonrojante derrota conformaban un balance indigno para un aspirante al ascenso. El remate debía producirse en la Nueva Condomina, con la ardua digestión de la penosa visita a Elche de una semana antes. Afortunadamente, en el estadio murciano se vislumbraron luces donde reinaba la oscuridad. Un rearme moral y futbolístico que deberá refrendarse en el marzo que ayer echó a andar. Aguardan cuatro encuentros para calibrar las posibilidades zaragocistas. Dos duelos ante rivales directísimos (Hércules y Xerez) y dos choques contra habitantes de la zona menos noble (Alavés y Sevilla Atlético). Es el momento de asentarse de una vez en las alturas de la categoría. La jornada vigésimo sexta dejó al conjunto de Marcelino García Toral en la misma posición, la quinta. Ha recortado la desventaja con el Xerez y el Rayo y se mantiene la distancia con el Hércules y el Tenerife. Pero la importancia trasciende a la puntuación o a la tabla clasificatoria. La goleada en Murcia trazó un estimulante camino por el que debe seguir transitando el Real Zaragoza. Salvo los crónicos errores defensivos (un azote que automutila al equipo), el juego blanquillo mostró virtudes nada acostumbradas. Solidaridad, energía, intensidad, autoridad en el manejo del partido, continuidad... una admirable propuesta que fue aplaudida públicamente por el propio Marcelino: "Es una victoria muy importante porque nos da confianza. Ganar nos refuerza para afrontar lo que nos queda por delante". Sin embargo, la escasa fiabilidad que ha gobernado al colectivo aragonés a lo largo de esta campaña, con varios despegues frustrados, invita a contemplar con lupa y detenimiento la reacción. La competición no regala pausas y va a proporcionar de forma inmediata varias pruebas de nivel. La primera, el próximo domingo (17.00). Al asalto de La Romareda acudirá un Hércules lanzado, que acumula tres triunfos consecutivos, un hito que no conseguía desde hacía casi un año y medio en Liga. Los alicantinos se han impuesto con solvencia a Levante (4-2), Real Sociedad (1-2) y Las Palmas (4-2). Defenderán el tercer puesto, el último que da acceso a Primera. Los jugadores dirigidos por Juan Carlos Mandiá comparecerán en su momento más feliz e inspirado. Será un tenso pulso entre dos de los gallos más aristocráticos del corral de la Segunda División. Proseguir en la senda triunfal sería un refrendo significativo a las sensaciones emitidas en Murcia, además de lastimar severamente a un feroz competidor. El Alavés será el siguiente obstáculo a franquear. Ha hilvanado seis puntos en las dos últimas fechas, un botín que ha desterrado a los vascos del pozo del descenso al que parecía condenado por sus deméritos. Una escalada que tratarán de apuntalar en Mendizorroza ante los aragoneses. El Zaragoza de Marcelino ya sabe qué es perder en Vitoria. Lo hizo en pretemporada (3-2). Aunque no existen los trámites, la visita del Sevilla Atlético a La Romareda es una clara invitación al triunfo. Los andaluces ejercen de colistas con mayúsculas. Nadie pierde tanto (18) ni vence menos (1). Nadie encaja más goles (47) ni marca menos (15). Cerrará marzo un encuentro en las alturas, en el campo de Chapín. El Xerez de Esteban Vigo ha desplegado el fútbol más regular y brillante del campeonato. Un enemigo sin fisuras que efectuará un diagnóstico sincero de la salud zaragocista.


http://www.heraldo.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.40829/relcategoria.307

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