viernes, 6 de marzo de 2009

Los vigilantes abandonan las viñetas


La esperada adaptación del cómic de culto 'Watchmen' llega a los cines dispuesta a triunfar en la taquilla. No es el único estreno de peso: el gran Clint Eastwood se despide de la interpretación con 'Gran Torino'. La producción Disney 'Mas allá de los sueños', 'The code' y 'Cerezos en flor' completan la lista de novedades. Por Enrique Abenia

La cartelera acoge uno de los estrenos más esperados del año. En los foros y blogs de Internet especializados en cine ha sido uno de los temas estrella. ‘Watchmen’ es la adaptación de la obra maestra del cómic realizada por Alan Moore y Dave Gibbons, considerada una de las mejores novelas del siglo XX. Esta película de héroes enmascarados no solo se dirige a los amantes del original. Su apabullante estilo visual la convierte en un reclamo perfecto para un público más amplio, aunque se prevé que sobre todo llame la atención de jóvenes y personas de mediana edad. Desentrañar este cómic (o novela gráfica) de culto es harto complejo. La historia se publicó en 12 entregas entre 1986 y 1987, y pronto se distinguió del resto por la riqueza psicológica de sus personajes, su innovadora narración, compuesta por varias tramas y con saltos temporales continuos, (complementada por textos que, a modo de anexo, ayudaban a comprender el contexto y la actitud de los protagonistas) y sus dobles lecturas. Desarrollada en Estados Unidos en plena Guerra Fría, muestra una sociedad descompuesta por el temor y la anarquía y ofrece una desalentadora visión de la condición humana y una no menos pesimista reflexión sobre la existencia de Dios. Todo ello a través de la vida de unos héroes disfrazados que se dedicaron a combatir el crimen antes de caer en desgracia y ser rechazados por las autoridades y la opinión pública. Su traslación a la gran pantalla, que estuvo a punto de postergarse por un litigio entre estudios por sus derechos, parecía tarea imposible, pero Zack Snyder, en un principio reticente, quiso intentarlo. Tras debutar con la excelente ‘Amanecer de los muertos’, nueva versión de un filme de George A. Romero y que fue una ‘delicatessen’ para los aficionados al subgénero zombi, su consagración llegó con ‘300’, basada en otra popular novela gráfica. Visualmente deslumbrante (no así su guión), el largometraje le abrió las puertas de Hollywood y desde entonces se habla de él como un director visionario, calificativo que, sin desmerecer su labor, resulta excesivo y se atribuye más a una estrategia comercial. El argumento y la puesta en escena siguen con puntillosa fidelidad lo que acontece en las viñetas. En los años 40, una etapa de miedo por los horrores de la guerra y la amenaza nuclear que se avecinaba, surgieron los Minutemen, un grupo de personas que, sin ninguna habilidad especial, se disfrazaban para ocultar su identidad mientras limpiaban las calles de delincuentes. Como vigilantes, velaban por la seguridad ciudadana ante el aplauso generalizado. Pero las cosas se enturbiaron y sus sucesores fueron proscritos en 1977. Con esos precedentes, la trama principal tiene lugar en 1985. El asesinato del Comediante, uno de los enmascarados, suscita las sospechas de Rorschach, héroe que, a pesar de la prohibición, sigue trabajando de forma clandestina. Cree que hay un complot contra los vigilantes, por lo que se pone en contacto con sus antiguos compañeros: Búho Nocturno II, Espectro de Seda II, Ozymandias y el Doctor Manhattan. Este último, el único con poderes debido a un accidente en un laboratorio, colabora con el Gobierno. Su capacidad para manejar a su antojo la materia le convierte en un arma eficaz en un momento de máxima tensión con los rusos. Su misteriosa desaparición puede determinar el destino del mundo. ‘Watchmen’, con un metraje que supera las dos horas y media, ganará adeptos o detractores en la inevitable comparación con el material original y quizá, como algunos auguran, marque un punto de inflexión en las adaptaciones de cómics. Está protagonizada por actores poco conocidos, algo sorprendente al tratarse de una superproducción: Malin Akerman (‘Matrimonio compulsivo’), Billy Cudrup, Matthew Goode (‘Match point’), Jeffrey Dean Morgan (‘Anatomía de Grey’), Patrick Wilson y Jackie Earle Haley (‘Juegos secretos’). Eastwood se despide ‘Watchmen’, con una intensa campaña de marquetin, ha eclipsado al resto de novedades, entre ellas la obra de un grande del cine, uno de los pocos que quedan, y que merece una atención especial. Tras ‘El intercambio’, Clint Eastwood regresa con ‘Gran Torino’, filme con el que compagina por última vez la labor de actor con la de director, ya que, según ha anunciado, pone broche de oro a su dilatada carrera como intérprete. Su personaje remite conscientemente a los que interpretó en su día, como el mítico Harry Callahan. Es Walt Kowalski, un veterano de guerra resentido, arisco y que odia a los inmigrantes que pueblan su vecindario. Su único motivo de orgullo es un Gran Torino del 72 que cuida con veneración. Asqueado al contemplar todo lo que le rodea, su vida cambiará cuando intenten robar su vehículo. Una banda de asiáticos obliga a un adolescente extranjero a hacerse con el coche, pero Walt, armado con su escopeta, impide que el joven reciba una paliza. Su acción le convierte a su pesar en el héroe del barrio. Poco a poco entablará amistad con los familiares del chico, al que ayudará a librarse de los pandilleros. Esa relación favorecerá que se reconcilie con el mundo y consigo mismo. Eastwood hace gala de su clasicismo en un largometraje, injustamente olvidado en los premios Óscar, que aúna elementos dramáticos y otros propios del ‘thriller’. Un trabajo con el que reivindica el valor de su pasado cinematográfico, una etapa que muchos de los que ahora le rinden pleitesía no tomaban en serio. Fantasía con el sello de Disney Asociado por defecto a películas gamberras, Adam Sandler también ha protagonizado, en menor proporción, otras más serias para ganarse el respeto como actor. En la producción Disney ‘Más allá de los sueños’ adapta su característico estilo a las convenciones de la comedia familiar a fin de consolidarse en el mercado internacional (salvo excepciones, sus filmes no cosechan en otros países el éxito de taquilla que logran en Estados Unidos) y de paso entretener al público infantil. Sandler es Skeeter Bronson, un trabajador de hotel deseoso de ascender de categoría y conquistar a la hija del dueño que además cuida a los hijos de su hermana. Por la noche, antes de echarse a dormir, les cuenta historias inventadas sobre un héroe que se llama igual que él. Por sorpresa, descubre que la fantasía de los cuentos se hace realidad, por lo que opta por sacar provecho de ello. Sin embargo, la imaginación desbordante de sus sobrinos le hará vivir mil y una aventuras en la Edad Media, el Oeste, la antigua Grecia o el espacio. Sandler está acompañado por un reparto atípico para un filme de estas características: Courtney Cox Arquette (Monica en ‘Friends’), Guy Pearce, Keri Russell, Teresa Palmer (‘2.37. La hora del suicida’), el irreverente Russell Brand (‘Paso de ti’) y Lucy Lawless (‘Xena, la princesa guerrera’). Dirige Adam Shankman, conocido por el musical ‘Hairspray’ y que ya trabajó para Disney en ‘Un canguro superduro’. Antonio Banderas, quien, con la elección de algunos proyectos, parece haber descuidado su carrera como actor, trabaja por primera vez con Morgan Freeman en ‘The code’, ‘thriller’ menor, con cierto aire de serie B, enmarcado en el cine de robos y que sigue punto por punto los parámetros del subgénero. La estrella española encarna a Gabriel, un ladrón dedicado a los pequeños hurtos que conoce a Ripley (Freeman), una leyenda de la profesión y que se guía por un código de honor. A pesar de sus métodos contrapuestos y de que han sido rivales, Ripley recurre a Gabriel, cuya impulsividad merma su potencial, para llevar a cabo un complicado golpe: el robo de dos Huevos de Fabergé de incalculable valor. El veterano ladrón debe saldar una deuda con una mafioso ruso y no puede fallar. El espectador se percatará de que nada es lo que parece. Las sorpresas de guión caracterizan al filme de Mimi Leder, realizadora que dirigió ‘El pacificador’, ‘Cadena de favores’ y ‘Deep impact’. También participan Radha Mitchell, ahijada de Ripley de la que se enamora Gabriel, y Ben Forster. El cine alemán vuelve a estar de actualidad. Doris Dörrie, una de las directoras más reputadas de ese país y autora de ‘Desnudos’, ‘Hombres, hombres’ o ‘Cómo cocinar tu vida’, es la responsable de ‘Cerezos en flor’, drama intimista en el que muestra su fascinación por la cultura japonesa mediante una historia sobre la pérdida, la soledad y la redención. La muerte repentina de su mujer tras hacer una visita a sus hijos y nietos lleva a Rudi (Elmar Wepper), un hombre aquejado, sin saberlo, de una enfermedad terminal, a viajar a Tokio para cumplir los sueños de su esposa, consciente de que el matrimonio y su actitud con ella frustraron sus ilusiones. Dörrie se inspira en ‘Cuentos de Tokio’, realizada por Yasujiro Ozu en 1953, y su precedente estadounidense, ‘Dejad paso al mañana’. La belleza y las referencias poéticas caracterizan las escenas, sobre todo las que se centran en la danza butoh, llena de alusiones a la vida y la muerte.


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