miércoles, 11 de marzo de 2009

Aumentan las capturas ilegales de peces no recomendados para el consumo humano


La Federación de Caza y Pesca denuncia que hay grupos cuyo objetivo es el comercio, pero los pescateros no han detectado ventas irregulares En 2008 aumentaron las sanciones un 20% en el embalse de Mequinenza, por lo que la DGA ahora hace más controles

Los colectivos íntimamente relacionados con los ríos lo observan desde hace tiempo. Cada día que pasa hay más personas que se acercan a los cauces zaragozanos a pescar, no solo con afán lúdico o deportivo, sino también para, presuntamente, llevar al plato las capturas. Este fenómeno también ha sido percibido por la DGA, que en los últimos meses ha aumentado sus sanciones por pesca ilegal y los controles para tratar de evitar estas prácticas. En muchas ocasiones son peces capturados en zonas contaminadas, cuyo consumo puede ser peligroso para la salud.   Incluso, la Federación Aragonesa de Pesca denunció en el último Consejo del Agua -que reúne a la DGA con diversos colectivos relacionados con los ríos, incluida la Confederación Hidrográfica- que han detectado grupos de inmigrantes pescando en diversos embalses grandes cantidades de pescado. Sospechan que estas capturas no serían exclusivamente para el consumo propio de los que pescan.   "El tema no entró en el acta del consejo porque no teníamos pruebas", apunta Jesús Abadía, responsable de la Federación Aragonesa de Caza y Pesca en la provincia de Zaragoza. Sin embargo, denuncia Abadía, están viendo "gente que no se lleva cinco carpas o dos siluros, sino que entre cinco o seis personas echan doce cañas y cogen 30 o 40 carpas de dos kilos, que no caben ni en un arcón".   Por su experiencia, este miembro de la Federación cuenta que las zonas más explotadas por estos furtivos son las presas y grandes espacios, "más difíciles de vigilar". El embalse de Mequinenza, los alrededores de Caspe... Además de en Zaragoza, Abadía cuenta que junto al coto deportivo de pesca de Alcañiz, en Teruel, han llegado a sacar un centenar de cabezas. "A la mínima te sacan el cuchillo y te tienes que ir", relata.   En los alrededores del embalse de Mequinenza, la DGA abrió en 2008 un 20% más de expedientes sancionadores que el año anterior. Por ello, las inspecciones del Seprona y de la APN han aumentado. Afortunadamente, estas capturas no están entrando en los circuitos comerciales del pescado. Ni los mayoristas ni los minoristas los han detectado. "Aquí tenemos inspecciones diarias y todas las piezas tienen identificado el punto de pesca", tranquiliza José María Torralba, representante de los mayoristas de pescado de Zaragoza en referencia a los controles que se hacen en Mercazaragoza.   Los colectivos que trabajan en la recuperación de los ríos también han observado este fenómeno, que apenas existía hace seis años. El grupo 'VoluntaRíos', incluso, tenía previsto hacer una campaña informativa para advertir del riesgo que tiene la pesca y el baño en determinados cauces, por el crecimiento que han detectado de ambas prácticas. "El Instituto Aragonés del Agua nos ha quitado la subvención y hemos tenido que anular la campaña", cuenta Mariano Mérida, miembro de VoluntaRíos y de Ansar (Asociación Naturalista de Aragón).   Observa que "en las proximidades de Zaragoza pescan mucho los rumanos, lo tienen como algo cultural. Lo malo es que hay algunos que se lo llevan a casa". En su asociación hicieron extracciones de sangre a varias cigüeñas -que se alimentan de peces de los ríos- y, cuenta, se registraron importantes niveles de mercurio. Además, según señala Abadía, "llevan plomo y hierro". No hay constancia de que nadie haya resultado intoxicado por la ingesta de este tipo de pescado, pero las autoridades no recomiendan su consumo si no se tienen plenas garantías.


http://www.heraldo.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.41726/relcategoria.301

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