Los dos aragoneses culminan su viaje a La Moncloa sin ser recibidos por nadie.
La realidad se impuso ayer en La Moncloa. Ni el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, ni un ministro de los que estaban por la mañana de reuniones en el complejo presidencial, ni un jefe de gabinete, ni un asistente, ni uno de los múltiples asistentes de los asistentes. Nadie se dignó ayer a recibir a los dos ciudadanos que partieron andando desde Zaragoza a La Moncloa para pedir un empleo y reivindicar una solución para este drama global. "Estamos muy decepcionados. Sí creíamos que alguien nos iba a recibir y escucharnos, no por lo que pueda suponer nuestro problema concreto, sino al menos por lo que representamos", resumieron ayer José Cuenca y José Palacios tras constatar la realidad. El viaje empezó hace una semana y acabó alrededor de las 14.00 de ayer en el registro del Palacio de La Moncloa. "Hemos entregado siete cartas y 238 emails", detalló José Cuenca. No pudieron hacer más porque, más allá de los agentes de seguridad que custodian el palacio, todos los de dentro quisieron ignorar su presencia. La llegada a La Moncloa se produjo sobre las 13.00, tras haber salido a las siete de la mañana de Coslada. La Guardia Civil estaba avisada. "¿Sois los de Zaragoza, no?". En ese momento, los dos protagonistas de esta caminata reivindicativa creyeron que su petición de atención iba a ser atendida. Los propios agentes de seguridad, tras identificarlos, les crearon falsas expectativas. "Están reunidos en este momento", como si hubiese un gabinete de crisis analizando qué hacer con ellos y su reivindicación. Pero nada de eso había y solo consiguieron que no se les vetase el paso al registro de La Moncloa. Tras su paso por esta dependencia administrativa, los mandaron otra vez a la calle con la promesa de que alguien del centro de atención al ciudadano de La Moncloa les recibiría, quizá esa tarde, quizá algún día. Se hacía de noche y nadie todavía había salido a darles audiencia. Y teniendo en cuenta que en la puerta de La Moncloa hay acampados desde hace días tres parados de Manresa (en la imagen de abajo, junto a ellos) esperando esa cita que nunca llega, los dos aragoneses optaron ayer por emprender el viaje de vuelta. Por si alguien tenía alguna duda, dejaron clara su motivación: "Si me he visto obligado a esto ha sido por necesidad, por mis hijos", explicaba José Cuenca, que casado y con tres hijos pequeños, mantiene la esperanza de que algún empresario se acuerde de él.
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martes, 17 de marzo de 2009
"Teníamos la esperanza e ilusión de que Zapatero sí se interesara"
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