Las adquisiciones se hicieron con un contrato menor, que permite la adjudicación directa y una gestión menos transparente. Gimeno dice que no era necesario el concurso al ser piezas singulares.
El Ayuntamiento de Zaragoza fraccionó las compras de muebles de época y antigüedades de la Casa Solans para que en ningún caso superaran los 12.000 euros, limite fijado para un contrato menor de suministros. Esta fórmula de contratación, que depende directamente del consejero y cuya tramitación es menos transparente, permite la adjudicación directa sin pasar por el trámite del concurso público. Esta circunstancia fue puesta en evidencia ayer por CHA, que solicitó un informe a intervención general para conocer si este proceso de contratación es legal. "Tenemos la certeza de que la contratación que se hizo en su momento no se ajusta a Derecho", señalo el portavoz nacionalista, Juan Martín. El edil se refería a que ninguno de los contratos firmados superara los 12.020,24 euros, límite legal establecido para los contratos menores. En total, se adquirieron muebles y antigüedades por más de 91.000 euros, de los que unos 65.000 se detrajeron de partidas para obras y equipamientos de Acción Social y Juventud. Tres casas diferentes Las compras que autorizó Gimeno eran de tres casas diferentes, una de Zaragoza y dos de Barcelona. Pero se sustanciaron en seis contratos distintos, todos firmados el mismo día (27 de noviembre), de modo que ninguno de ellos superaba los 12.020,24 euros. Así, las facturas se pudieron tramitar como un contrato menor, a pesar de que, por ejemplo, una de las empresas suministró muebles art decó y modernistas por valor de 48.488 euros, repartidos en cinco contratos. Tampoco se tramitaron de forma individual, al tratarse de piezas singulares, ya que se agruparon facturas de tiendas diferentes hasta sumar una cifra próxima a los 12.000 euros: 11.832 euros, 11.310 euros, 11.205,60 euros, 7.540 euros y dos de 11.600 euros. La tramitación como contrato menor es más ágil, da pie a la adjudicación directa y es más fácil que no transcienda a la oposición, al requerir menos trámites municipales. "Es la misma partida, el mismo proveedor, el mismo día, seis contratos diferentes... Se vulneran las bases de ejecución del contrato y la Ley de Contratos. Queremos un informe de intervención para que nos asegure si esas contrataciones para un mismo equipamiento público se pueden hacer así o no", declaró Martín. Gimeno se enfadó mucho con estas acusaciones. "Es un contrato menor que cumple todos los requisitos y con todos los informes técnicos", declaró. "El debate lo quieren llevar a ese tema. Lo van a liar del todo. Se equivocan. Cada mueble es singular. Es una obra de arte y está donde está, en anticuarios de Barcelona y uno de Zaragoza. La contratación se ha hecho en función del mueble, no en función del propietario", afirmó. Negó que fuera necesario un concurso para adquirir estas piezas. "Si la persona responsable dice que hay que adquirir este mueble, ¿cómo voy a convocar un concurso para comprar un mueble único?", dijo Gimeno. Hacía referencia a la excepción licitatoria que se aplica a algunos contratos públicos. No obstante, no aclaró por qué el ayuntamiento no convocó un concurso entre anticuarios para que ofertaran muebles modernistas que, cumpliendo las exigencias técnicas, sirvieran para decorar el edificio, en lugar de buscar piezas concretas. Además de los seis contratos menores que firmó Gimeno, el concejal de Economía y Hacienda Francisco Catalá se encargó de autorizar el 31 de diciembre de 2007 el pago de otros tres recibos, dos de ellos a un cuarto anticuario. Tampoco en estos casos se superaban los 12.020,24 euros, aunque, eso sí, los recursos no se detrajeron de partidas de equipamientos de Acción Social y Juventud, sino de Urbanismo. En Urbanismo sobró dinero Pero, ¿por qué se detrajeron fondos de Acción Social y Juventud y no de Urbanismo, que se había encargado de la adquisición de la mayor parte del mobiliario? PP y CHA aseguraron ayer que había fondos para cubrir esos gastos. Gimeno replicó: "Se equivocan. No había partidas en Urbanismo, si las hubiera habido se hubieran destinado. Era un problema urgente pagar los muebles y simplemente se utilizaron de donde se podía disponer técnicamente". Pero la liquidación contable de 2007 desvela un crédito no gastado de 183.542 de la partida 'Inversiones, mejoras y nuevos equipamientos socioculturales'. El concejal de Hacienda rebajó la cifra a unos 94.000 euros. Las dos cantidades sobraban para pagar las antigüedades. No obstante, Catalá declaró que esos créditos estaban retenidos, y, en esas fechas, no se podían usar. Esta circunstancia no impidió que una de las antigüedades se cargara precisamente a esa partida.
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miércoles, 4 de febrero de 2009
El ayuntamiento fraccionó las facturas de las antigüedades y las compró a dedo
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