Ayer comenzó el primer acto de la fiesta que recrea en escenarios naturales la obra de los Amantes de Teruel El anuncio de la falsa muerte de Diego de Marcilla emocionó al público en la plaza de la Catedral
Con el cierre de las puertas de la muralla de Teruel, una escena multitudinaria y de riguroso estreno, arrancó ayer la fiesta de las Bodas de Isabel, una celebración en la que participa toda la ciudad y cuyo hilo conductor es la representación teatral en escenarios naturales de la leyenda de los Amantes. En el protocolo de cierre de las puertas de la muralla, como así se denominó a este novedoso episodio, participaron unos sesenta actores, entre ellos los miembros de 9 de los 145 grupos recreacionistas que forman parte de la ambientación medieval de la fiesta. La plaza de la Catedral y la Andaquilla fueron los dos escenarios en los que se centró el capítulo de ayer. Los porteros de los siete portales por los que en el siglo XIII se accedía a la villa -algunos desaparecidos en la actualidad- recibieron la orden de cerrar las entradas durante la noche, al mismo tiempo que se conoció que el rey niño Jaime I visitaría la ciudad al día siguiente. Ese fue el preámbulo de las Bodas de Isabel, un drama amoroso que se desarrollará sin interrupción a lo largo de todo el fin de semana. El primer acto de la fiesta medieval, que este año cumple su décimo tercera edición, pudo verse con cierto desahogo, nada comparable a las secuencias centrales del montaje teatral basado en la obra de Hartzenbusch que tendrán lugar mañana y pasado. La coincidencia con el fin de semana y el interés que despiertan el encuentro de Isabel y Diego y la muerte de ambos propician estos días la presencia de numerosos visitantes, muchos de los cuales se integran en la celebración vistiendo trajes de la época. Falsa muerte Tras el protocolo del cierre de las puertas de la muralla, la noche turolense se cubrió de negros augurios. Por las calles y plazas del Casco Histórico se extendió la falsa noticia de la muerte de Diego de Marcilla -el protagonista de la leyenda de los Amantes-, hecho que desencadenó la tragedia y que provocará la posterior boda de Isabel de Segura con otro hombre. Turolenses y visitantes pudieron ver ayer a Raquel Hinojosa en su primer acto dando vida a una Isabel más joven que de costumbre. La actriz forma parte del elenco de 113 personas -la mayoría con escasa experiencia teatral- que han ensayado durante mes y medio para recrear la leyenda de los Amantes. Su labor, con resultados que no tienen nada que envidiar a los de los profesionales, ha estado dirigida por Mariam Pueo y Joaquín Murillo, del grupo aragonés teatro Che y Moche. La jornada se cerró con una ronda por la muralla, un acto semi-didáctico, en el que los más noctámbulos pudieron recorrer rincones desconocidos de la ciudad e imaginar cómo y dónde podrían estar ubicadas las puertas ya desaparecidas del recinto amurallado. Unos pendones colgados en las paredes de los edificios, en los espacios en los que en el siglo XIII se abrían los portales, facilitaron a los presentes la recreación mental de cómo pudo estar configurada la villa de Teruel en la época en la que se ambienta la leyenda de los Amantes. Luz de antorchas La ciudad comenzó ya ayer por la tarde los preparativos para su transformación en una bulliciosa villa medieval. Muchas de las 144 jaimas que este año se repartirán por el Casco Antiguo, preferentemente, ya se encuentran instaladas, y el extenso mercadillo, con los más variados productos artesanales expuestos para su venta, está listo con objeto de abrirse hoy al público. Teruel volverá al pasado durante cuatro días. Prácticamente toda la población se viste con atuendos diseñados según los gustos de la época medieval, y las calles, cubiertas de pacas de paja y hogueras por doquier, rezuman olores del medievo. La gerente de la Fundación Bodas de Isabel -entidad encargada de organizar este acontecimiento-, Raquel Esteban, señaló que se intenta cuidar el máximo de detalles para proporcionar un mayor realismo a la ambientación. En muchas de las escenas, las antorchas son los únicos elementos que iluminan los espacios. Y solamente los micrófonos inalámbricos que portan los actores y la pantalla gigante que se ha instalado en la calle de San Juan, para ver en tiempo real la escenificación, recuerdan la época actual. El Ayuntamiento también tiene preparado un plan de emergencias que ha elaborado específicamente para esta fiesta, en la que habitualmente se duplica la población.
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viernes, 13 de febrero de 2009
Cuatro días para regresar al medievo
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