El equipo azulgrana apenas ha logrado anotar dos goles en los últimos 10 partidos, lo que ha lastrado su rendimiento.
La crisis de resultados del Huesca en el último tercio de Liga tiene mucho que ver con la falta de puntería. En los últimos diez partidos, el equipo azulgrana solo ha conseguido dos goles. Ese pobre bagaje ha tenido una incidencia directa en que se hayan cosechado únicamente cuatro de los 30 puntos en disputa y que la diferencia sobre el descenso se haya estrechado hasta los siete puntos. En la jornada 29, el conjunto oscense llevaba 43 puntos y 38 goles. Diez encuentros después suma 47 puntos y dos goles más. El equipo, sin embargo, ha mantenido un nivel de juego aceptable en muchos de esos partidos, pero entre la falta de definición y una serie de errores puntuales en defensa, los resultados han sido negativos en su mayoría. El hecho de que los equipos de abajo hayan tardado tanto en mostrar un asomo de reacción ha resultado fundamental en que el descenso solo sea una amenaza muy lejana para los de Calderón. Los únicos tantos en esta fase aciaga para el Huesca los han conseguido Camacho, en el 1-2 ante la Real Sociedad en El Alcoraz, y Roberto García, en el 1-1 cosechado frente a Las Palmas. Lo mejor que ha hecho el Huesca este año es aprovechar la fase más alegre de la Liga, la de menor presión, para sorprender a sus rivales con un juego descarado. A esos enemigos les faltaba información sobre las prestaciones que podía dar este recién ascendido, que consiguió algo tan brillante como permanecer nueve jornadas invicto en El Alcoraz, con siete triunfos y dos empates. Por paradójico que resulte ahora, la palabra ascenso se coló en un par de ruedas de prensa que motivaron que al técnico gaditano se le cambiara el gesto al oírla. Su respuesta fue vaticinar que vendrían "las vacas flacas", aunque seguramente no esperaba que fuesen tan flacas. La desaparición de Roberto En el declive del equipo han tenido mucho que ver las ausencias de Roberto, que de ser indispensable para Calderón en la primera vuelta y marcar nueve goles pasó a jugar la mitad de los minutos y solo anotar en tres ocasiones. Rubén Castro es un magnífico futbolista, un lujo para el Huesca, pero el delantero no termina de ser decisivo como referencia goleadora. Además, su juego se resiente de manera notable cuando no tiene a Roberto al lado y debe multiplicarse en otras tareas. Cada vez hay más indicios que apuntan a un cierto distanciamiento entre Calderón y Roberto, lo cual no es un asunto agradable porque se trata del entrenador que se ha ganado de forma merecida la renovación para dos temporadas más y el delantero que por motivos obvios se ha convertido en el ídolo para la afición de El Alcoraz. Un estandarte de la "huescamanía" que finaliza contrato el próximo día 30. Hace dos semanas, el futbolista explotó cuando fue sustituido en Murcia en el minuto 36 y pegó un golpe en el banquillo. Lo que más dolió al jugador, al margen de la sustitución, fue que el entrenador no esperase al descanso, cuando apenas quedaban nueve minutos. La semana siguiente Roberto no estaba en condiciones de jugar contra el Hércules. Sin embargo, el pasado sábado sí que se sentía al cien por cien para haberse enfrentado al Alavés, ya que disponía del permiso médico para entrenar con sus compañeros desde el jueves, pero el cuerpo técnico, a instancias de Calderón, le indicó que realizase trabajo alternativo al margen del grupo. Roberto, aunque se quedó fuera de la convocatoria, se presentó en Vitoria para ver el compromiso que abordaba el equipo, con la posibilidad de conseguir la salvación. El delantero madrileño reconoció a los diversos medios de comunicación que se le acercaron que estaba en plenas facultades para competir y que la decisión de no hacerlo era únicamente atribuible a motivos técnicos.
http://www.heraldo.es/noticias/deportes/sequia_goleadora_huesca.html
lunes, 1 de junio de 2009
Sequía goleadora en el Huesca
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