jueves, 11 de junio de 2009

"Por fin tengo trabajo, pero soy una excepción"


Diario de un desempleado.- Gabriel Sánchez acaba de encontrar empleo de comercial farmacéutico. Está contento pero sigue siendo pesimista sobre el futuro.

Después de tres años en el paro y cientos de currículums enviados, la suerte ha sonreído a Gabriel Sánchez. Este zaragozano de 57 años, casado y con dos hijos, ha cotizado 40 años a la Seguridad Social, pero desde enero solo cobraba 421 euros del subsidio por desempleo. La semana pasada le llamaron de una pequeña empresa del sector farmacéutico para la que ya había hecho una entrevista de trabajo hace tres meses. Entonces quedó finalista y cogieron a una chica joven. Pero le han vuelto a llamar y el lunes empezó. "Estoy muy contento por haber encontrado trabajo, he tenido mucha suerte. Pero sé que soy una excepción", afirma. Desde hace tres días, trabaja de comercial en Zaragoza, con contrato indefinido, un sueldo base y comisiones. Es feliz, pero a medias. "Soy pesimista, sobre mi futuro y, en general, sobre la situación del mercado laboral. Un comercial tiene que vender y en estos primeros días ya he visto que la situación está muy mal. Yo lo voy a intentar, me voy a dejar la piel en mi trabajo. Pero no me engaño, creo que las posibilidades de volver al paro son altas", reconoce. Las decepciones vividas estos últimos años le han hecho ser cada vez más pesimista (o realista) y crítico con el sistema. Empezó a trabajar a los 14 años. En 2001, después de 24 años trabajando para una multinacional farmacéutica, le despidieron. Tras unos meses en el paro, encontró otro empleo en su sector. Pero esta empresa también prescindió de los mayores y se quedó en la calle. Hasta esta semana. Gabriel ha estado buscando activamente trabajo, en cualquier sector. "Desde enero he enviado 150 currículums y solo me han llamado para dos entrevistas. Una era para un estanco. Me dijeron que no daba el perfil. Buscaban a alguien joven, dispuesto a trabajar todo el día (no cierran a mediodía) por 700 euros brutos. Eso es esclavitud. La otra entrevista fue para esta empresa, la que me ha vuelto a llamar", cuenta. Gabriel habla muy claro: "Yo tenía dos objetivos: encontrar trabajo y denunciar la situación tan injusta que sufren los parados mayores de 52 años. Yo he tenido suerte, casi no me lo creo. Pero veo que la situación cada vez está peor. En España hay cuatro millones de parados, seguirán aumentando. Muchos, pronto, no tendrán derecho ni siquiera a cobrar el subsidio de desempleo. En Europa ya se están produciendo disturbios sociales, aunque no se hable mucho de ello", afirma. Y con esta situación, Gabriel insiste en que los mayores son los grandes perjudicados, sin derecho a una pensión digna. "Los mayores estamos vetados. Las empresas quieren gente joven y desprecian la experiencia. Desde finales de los 90, las empresas reciben ayudas de los fondos comunitarios por contratar a recién licenciados que no hayan trabajado. Hay un acuerdo para no coger a gente mayor", asegura. Y se marcha a trabajar, ilusionado pero muy escéptico.


http://www.heraldo.es/noticias/sociedad/5b2b6_por_fin_tengo_trabajo_pero_soy_una_excepcion.html

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