La mayoría de los imputados en la presunta trama de corrupción urbanística llevan un nivel de vida muy por encima de sus ingresos oficiales, según queda constatado en la investigación policial
Su capacidad de multiplicar el patrimonio familiar con magros sueldos es asombrosa. Digna del milagro de los panes y los peces que describe San Mateo en el Evangelio, pero transmutando Judea por La Muela. Cobran como cualquier vecino de clase media, pero llevan el tren de vida de ricos y famosos. Ropa adquirida en las tiendas más exclusivas de Madrid, relojes de oro y deportivos codiciados. Sin tapujos. Es el caso de Juan Antonio Embarba, el marido de la alcaldesa de La Muela, al que el hecho de que su declaración de renta más abultada, la de 2007, ascendiera solo a 35.047 euros no le impide disfrutar de una tarjeta oro del Citybank. Ni volar en primera clase hasta la República Dominicana, donde tiene un chalé en una lujosa urbanización. Prefiere pagar los 500 euros de diferencia, como se desprende de las escuchas telefónicas, porque viaja así más descansado. María Victoria Pinilla, su mujer, llega a comentar en una conversación con una amiga que está "todo el día en casa" y que le ha recomendado que se busque "un trabajo o una afición". De hecho, su única obligación es supervisar como terrateniente el desempeño del único trabajador que tiene, encargado del cuidado de sus olivares. Al igual que a la alcaldesa, le gusta comer bien. O, al menos, en sitios de postín. En Zaragoza, son clientes habituales de La Mar, uno de los clásicos del lujo, situado en la plaza de Aragón y donde, en palabras de la alcaldesa, tienen "cuenta" (en esta misma conversación, hacen una reserva para 12 personas). Y cada vez que bajan a Sotogrande, donde tienen otra casa, acuden al Copo, uno de los mejores de Cádiz. Pinilla, cuya renta más abultada asciende a 43.528 euros (la de 2006), tiene una pequeña colección de relojes, entre ellos uno de oro. Al que tiene más aprecio, al menos por las veces que lo lleva puesto, es un Hublot, símbolo de triunfo social. Le gusta la ropa de marca y los bolsos de Loewe, como el que lució en los juzgados hace dos años con motivo de una denuncia por calumnias. También aprecia la ropa italiana, como la de Dolce&Gabbana, que compró en su último viaje a Madrid. Sus hijos también tienen gustos exquisitos. Les apasionan los caballos, como a su madre, hasta el extremo de encapricharse de un ejemplar que pertenecía a un rejoneador. Según fuentes conocedoras, uno de ellos se lo compró por una cifra astronómica para engrosar el 'hierro' de la familia, que cuenta con cuadras y tentadero en la mansión de cinco hectáreas que comparten todos a las afueras de La Muela. De milagro no puede calificarse la adquisición de un Porsche 911 Carrera del arquitecto municipal, Francisco Núñez. Declaró en 2007 casi 283.000 euros, un nivel de ingresos que ha mantenido en los últimos años y que le han permitido comprarse dos pisos en el centro de Zaragoza, otro en Palma de Mallorca y un cuarto en Madrid, en la zona de Arturo Soria. Y acaba de hacerse con otro en Italia. Uno de los empresarios imputados, Luis Mariano M. S., también disfruta en Alerre de una propiedad en condiciones, un chalé unifamiliar, y un todoterreno de lujo, un Range Rover. El gusto por este tipo de vehículos y casas es casi un denominador común en los imputados: Carmelo Aured vive en uno de los mayores chalés de La Muela y conduce un Audi S8, mientras que Julián de Miguel se mueve en uno de los vehículos más caros del mercado, un Mercedes CL 500. Pero ninguna flota es comparable a la de Isidro del V. C., que dispone de dos Audi A6 y Q7, un Mercedes ML 270 y un BMW X5. Al concejal Juan Carlos Rodrigo Vela también le gusta vivir bien. De la cadena de la Opel pasó al Ayuntamiento de La Muela, un cambio que también le supuso un giro radical en su nivel de vida. Estira como nadie su sueldo. Con solo 30.000 euros anuales es capaz de afrontar pagos mensuales de 9.000 euros por las naves que ha adquirido en Centrovía o los 970 euros de letra del piso cuya propiedad comparte con su hermano en Lanzarote. Y hasta se ha permitido comprarse un Mercedes E400 (a nombre de su mujer pese a que lo conduce él), otro de los emblemas del triunfo social. Todo un milagro, como el de la multiplicación de los panes y los peces: con solo siete, Jesucristo pudo dar de comer "a 4.000 hombres, sin contar mujeres y niños".
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lunes, 27 de abril de 2009
El milagro de los panes y los peces de La Muela
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