Hacía mucho tiempo que cuatro futbolistas de la casa no compartían el protagonismo de los últimos partidos.
No ha sido habitual durante los últimos tiempos en el Real Zaragoza que cuatro futbolistas fabricados en la Ciudad Deportiva se impulsen hasta el primer plano y coexistan de la forma que lo han conseguido Zapater, Chus Herrero, Generelo y Goni en los últimos partidos. En Albacete, todos coincidieron en la titularidad y, contra Alicante y Salamanca, solo Zapater se cayó del once, aunque apareció como carta de recambio desde el banquillo. Los cuatro han conquistado un rango protagonista dentro del guión de Marcelino. El último, Goni, cuya figura encarna el nuevo giro de confianza que pretende dar el club hacia las categorías inferiores tras años de postergación y desprecio. A falta de liquidez y, por lo tanto, de fichajes invernales, Marcelino ha reforzado su convicción en el filial. Con ese caladero deberá enfrentarse al escaso grosor de su plantilla y a los inconvenientes que le puedan surgir. Esta renovada apuesta, además de los cuatro canteranos fijados al equipo en los últimos partidos, ha dejado ciertas huellas durante la temporada. Con mayor o menor peso, otros cinco canteranos han aparecido en las convocatorias de Marcelino: Adriá Granell es el único que ha debutado, el central Gaffoor fue una alternativa defensiva frente a Murcia y Hércules, Zaparáin arrancó en la reserva de López Vallejo ante la escasez de rodaje de Doblas a su llegada, Matas y sus goles rellenaron el banquillo ante el Alicante y Víctor Fernández viajó a Albacete. A todos ellos se les añade el extenso ejército de aspirantes que habitualmente forman parte de las sesiones de Marcelino (Gil, Laguardia, Valero, Ander Herrera, Dorronsoro...). No debe obviarse que la Segunda, donde el salto se reduce, y el actual estado del equipo, sin emergencias clasificatorias, facilitan las cosas. Para encontrar al menos cuatro canteranos con un elevado rango dentro de los planes de un entrenador del Real Zaragoza, hay que remontarse, precisamente, a la última experiencia en Segunda, cuando hombres como Láinez, Soriano, Cuartero, Cani, Ibán Espadas o Generelo contribuyeron, en mayor o menor grado, al regreso a Primera. Porque la cantera, en estados de urgencia y rescate, cuenta con una abundante capacidad de implicación, ilusión y complicidad con la grada. Por mucho que, a veces, al producto autóctono se le establezcan listones demasiado elevados desde fuera, y frenos demasiado absurdos desde dentro.
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martes, 13 de enero de 2009
La cantera despierta
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